No me gusta salir uniformada a la calle. Antes de fardar de ropa de marca, prefiero salir vestida íntegramente de negro, total el punto de color esta en mi pelo y en mis pies (no puedo evitar mi debilidad por las NewBalance - otro día contaré la historia)
¿Cuántas veces compráis por ejemplo un abrigo y el día del estreno, encontráis tres iguales a medio camino? Vale que uno siempre lo lleva con un glamour incomparable al de al lado, pero cuando el rabillo del ojo se cruza con el otro en cuestión, se sabe que uno ha gastado un dineral... en un uniforme....
Igual pasa con los bolsos. Igual pasa con TODO. Y yo me niego a ser un código de barras.
Intento hacer yo la mayoría de la ropa que uso (y la de Noa) pero sin tengo que comprar, compro ropa básica, sin ostentar marcas. En primer lugar suelo customizar porque, si hay algo que me duele más que pagar un pastón (por ejemplo) por un abrigo es, encima, hacerle publicidad gratis... uf...
Y no es que de la noche a la mañana me levante rebelde.. No señor. Hace años que acumulo esta "rebeldía" y cuando caí en la cuenta de que era capaz de poner mi sello personal en cosas hechas por mi, pensé... ¿y por qué no para los demás? Ahí nace Lo hizo Mamá. Y poco a poco fui ampliando horizontes, mirando mucho más allá de lo que a simple vista podemos ver: llevar una mochila hiper colorida en los inviernos grises... una funda para gafas con frases simpáticas... unas tarabicas que aporten un punto de luz... bandoleras, gorros, bolsos, portabocatas... incluso fundas de panderetas o de flautas... y todo lo que pase por mi mente o por la de quienes me escriben... Productos funcionales y con color. El color de la vida, porque la vida (al menos la mía) sin color, no tiene ningún sentido.






















